martes, 28 de agosto de 2012

Ejercicio de concentración


Vistas como están las cosas por el mundo del ciclismo, me he acercado al yoga. Me atraía especialmente las posibilidades que ofrece de competición (el chiste no es mío). Como sabéis el yoga se caracteriza por la combinación de actividad física y mental. Uno de los ejercicios de concentración que proponen consiste en imaginar un cisne nadando por un lago en línea recta. Se trata de mantenerse en “postura cómoda” (sentado en el suelo o sobre un cojín con las piernas cruzadas) con los ojos cerrados, entornados o abiertos (deduzco que lo de los ojos da igual), durante varios minutos, cuantos más mejor, pensando en la imagen propuesta. Es un entrenamiento para evitar tener la cabeza perdida, distraída o dispersa, pues una persona con capacidad de concentración elevada mejora su rendimiento intelectual, consigue conocer mejor sus emociones y evitar problemas derivados como el estrés o la ansiedad (¿me pregunto cómo demostrarán estas cosas?). Cualquiera que lo intente podrá mantener la imagen apenas unos segundos, al menos que esté muy entrenado o tenga un don natural para concentrase.
            Empiezo con el ejercicio: visualizo al pato nadando por el lago en línea recta, tras varias respiraciones yóguicas completas reparo en que se trataba de un cisne, así que le cambio el pico, el cuello y el color, y en lo esencial es el mismo animal que va nadando por un lago en línea recta (el cuento del cisne feo), a las pocas respiraciones, me empieza a preocupar lo que ocurrirá cuando llegue a la orilla (¿por qué me obsesiona siempre el futuro?), recuerdo el principio yóguico de “aquí y ahora” y sigo concentrado, pienso que la decisión la tomaré una vez que llegue a la orilla. Será sencillo: se dará la vuelta, seguirá su camino a pie o quedará encallado contra la orilla (aquí demuestro que necesito anticipar las opciones). ¿Por qué llamarán a esto postura cómoda?. En efecto, en un momento dado, el lago se acaba y llega a la orilla. Allí hay un niño rubicundo alimentando los patos con gusanitos. ¿Dejo que el cisne se una al festín, le doy la vuelta o sigue un nuevo camino a pie?. Ya está, vamos a lo simple, se da la vuelta y sigue nadando. De repente un llanto de niña me reclama. Adiós cisne, hola mundo. ¡Necesito ir en bicicleta!

2 comentarios:

  1. A mí lo que me ocurre es que pronto me aparece otro pato (feo) impecablemente blanco que le mete el dedo en el ojo al mío y entonces me exalto mucho, me pongo muy nervioso y empiezo a decir cosas muy alejadas del espíritu olímpico (¿o era del espíritu yoga?). Poco importa. No debe ser bueno que me ponga así.

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  2. Yo he cambiado mis arrebatos violentos, por arrebatos de ahimsa, dicen que va bien para el cutis.

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